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El colapso de la selva Amazónica en 2050

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El colapso de la selva amazónica es una amenaza real. Este ecosistema vital podría desaparecer si no se toman medidas urgentes de protección.
El colapso de la selva amazónica es una amenaza real. Este ecosistema vital podría desaparecer si no se toman medidas urgentes de protección.
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La deforestación y el cambio climático son factores clave en el colapso de la selva amazónica. Estos factores están alterando su equilibrio natural.

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La selva amazónica, un ecosistema vital que podría colapsar

La selva amazónica es el bosque tropical más grande y diverso del mundo, que alberga más del 10% de la biodiversidad terrestre, incluyendo miles de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos. Además, la selva amazónica cumple una función clave para el clima global, ya que almacena el equivalente a unos 20 años de emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. La selva amazónica también tiene un efecto de enfriamiento que ayuda a estabilizar la temperatura y la humedad del planeta, al reciclar el agua de lluvia y generar nubes que viajan por el continente sudamericano.

La selva amazónica, bajo amenaza

Sin embargo, la selva amazónica está enfrentando una serie de presiones que podrían provocar su colapso a gran escala para el año 2050, según advierte una nueva investigación publicada en la revista Nature. El estudio, realizado por un grupo internacional de científicos, estima que entre el 10 y el 47% de la selva amazónica estará expuesta a un estrés hídrico que podría conducir a un cambio generalizado del ecosistema. El estrés hídrico se refiere a la falta de agua disponible para las plantas y los animales, que dependen de la lluvia y de los ríos para sobrevivir. El estrés hídrico puede ser causado por varios factores, como el calentamiento global, el cambio en los patrones de lluvia, el aumento de la duración de la temporada seca, la deforestación y los incendios.

El punto de no retorno de la selva amazónica

Los científicos advierten que este estrés hídrico podría desencadenar un punto de no retorno, es decir, un punto a partir del cual la selva amazónica no podría recuperar su estado original, sino que se transformaría en otro tipo de ecosistema, con menos árboles, menos biodiversidad y menos capacidad de almacenar y reciclar agua y carbono. Este proceso se conoce como transición ecológica o cambio de régimen, y podría ocurrir de forma gradual o abrupta, dependiendo de la intensidad y la combinación de los factores de estrés. Los científicos estiman que el punto de no retorno podría alcanzarse entre el 2030 y el 2050, si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación.

Los científicos advierten sobre el colapso de la selva amazónica. Sus investigaciones muestran que podríamos alcanzar un punto de no retorno en 2050. Para evitar el colapso de la selva amazónica, es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y detener la deforestación.

Los posibles escenarios de la selva amazónica

El estudio sugiere que el destino de la selva amazónica podría ser más complejo de lo que se pensaba anteriormente. En lugar de convertirse en una sabana seca, como se había proyectado en otros estudios, la selva amazónica podría fragmentarse en diferentes tipos de paisajes, según la zona y el nivel de estrés hídrico. Por ejemplo, algunas áreas podrían transformarse en sabanas de arena blanca, que son ecosistemas con pocos árboles y muchas hierbas, que ya se están expandiendo en la selva amazónica después de los incendios. Otras áreas podrían ver una cobertura irregular de árboles tolerantes al fuego, intercalados con pastos invasores. Las áreas más húmedas podrían permanecer como bosques degradados, con menos especies de árboles y una mayor proporción de plantas de crecimiento rápido, como el bambú.

Las consecuencias del colapso de la selva amazónica

El colapso de la selva amazónica tendría consecuencias graves para la región y para el mundo. Se prevé que se perdería una fuente de riqueza natural, cultural y económica, que sustenta la vida de más de 40 millones de personas, incluyendo pueblos indígenas y comunidades locales. Además, se agravaría el problema del cambio climático, al reducirse la capacidad de la selva amazónica de absorber y liberar carbono, y al alterarse el ciclo del agua, que regula la precipitación en el oeste y el sur del continente. Esto podría afectar la producción de alimentos, la generación de energía hidroeléctrica y la salud humana, al aumentar el riesgo de sequías, inundaciones, incendios y enfermedades.

Las evidencias del colapso de la selva amazónica

Los científicos basaron su estudio en información de modelos computacionales, observaciones y evidencias de cambios pasados que abarcan 65 millones de años. También utilizaron datos como imágenes satelitales de la propagación de los incendios y la deforestación desde la década de 1980. Los científicos encontraron que la resiliencia de la selva amazónica, es decir, su capacidad de resistir y recuperarse de las perturbaciones, ha disminuido desde principios de la década de 2000. El estudio señala que hasta el 38% de la selva amazónica restante ha sido degradada por la tala, los incendios bajo el dosel y las sequías extremas recurrentes, mientras que las redes de carreteras han impulsado el daño a lo largo del núcleo del ecosistema.

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Las soluciones para evitar el colapso de la selva amazónica

Los científicos hacen un llamado a la acción para prevenir el posible colapso de la selva amazónica, y proponen algunas soluciones que podrían ayudar a evitar o retrasar el punto de no retorno. Entre ellas, se encuentran:

  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global, siguiendo los objetivos del Acuerdo de París, que busca limitar el aumento de la temperatura media del planeta a 1.5°C respecto a los niveles preindustriales.
  • Detener la deforestación y restaurar las áreas degradadas de la selva amazónica, mediante políticas públicas, incentivos económicos, control social y participación de los actores locales.
  • Promover el uso sostenible y la conservación de la biodiversidad de la selva amazónica, reconociendo el valor de los servicios ecosistémicos que provee y respetando los derechos y los conocimientos de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
  • Fomentar la investigación científica y la educación ambiental sobre la selva amazónica, para generar más conocimiento, conciencia y compromiso con su protección y su restauración.

Para seguir pensando

La selva amazónica es un ecosistema único e irremplazable, que alberga una gran diversidad de vida y que contribuye a regular el clima y el ciclo del agua a nivel regional y global. Sin embargo, la selva amazónica está en peligro de colapsar en las próximas décadas, debido a las presiones que ejercen el calentamiento global, la deforestación, la sequía y el fuego. Este colapso tendría consecuencias catastróficas para la región y para el mundo, al afectar la biodiversidad, el carbono, el agua, la producción de alimentos, la energía, la salud y la cultura. Por eso, es urgente tomar medidas para evitar o retrasar el punto de no retorno de la selva amazónica.

FAQ

¿Cómo afectaría el colapso de la selva amazónica al mundo?

Afectaría la biodiversidad, el ciclo del agua y la capacidad del planeta para almacenar carbono, lo que podría exacerbar el cambio climático.

¿Qué medidas se pueden tomar para evitar el colapso de la selva amazónica?

Las medidas incluyen la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la detención de la deforestación y la restauración de las áreas degradadas.

¿Qué significa el “punto de no retorno” en el contexto del colapso de la selva amazónica?

Es el punto en el que la selva amazónica no podría recuperar su estado original, incluso si se detienen las actividades humanas que la dañan.